sábado, 26 de marzo de 2016

El ciprés que huye de sus raíces

¡Comenzamos a tratar el tema de por qué es necesaria una literatura social! Para empezar, os dejo un poema. Las flechas están por si hubiera alguna confusión en cómo leer la parte visual.

La humanidad en matemáticas, gobernando su Imperio
la multiplicación de las divisiones que se hacen asesinas en potencia
en potencia
de un futuro
ciego absurdo
en potencia
Las divisiones están gobernando
bandos absurdos,
muros cerrados 
(¿están cayendo?)
mentes y puros
(y sentimientos
abandonados en cenizas tras el breve éxtasis de un sueño)
que arrojan sus colillas quemando almas (¿almas? mejor vidas)
que se precipitan, como a una fosa común, a las piras
de la Injusticia.

Quemando la madera de cipreses
que por ser plantados en el cementerio
nacen y crecen con el estigma de la muerte,
con el abono de guerras raciales religiosas morales civiles internacionales
de guerras de dictadores superheroicos contra dictadores villanos
y con el riego de una sangre
que lloran lágrimas desgarradas en gritos silenciados:
voces que pierden la vida
vidas que pierden la voz
asfixiadas por horribles sudores
que empapan a esa bestia soñadora
-esa que escapa como un ciprés de la tragedia y que posee
el nombre de hombre donde los montes rompen
y rasgan la rig               l      RDEN de
                        idez y e     o                   
horizontes tiranos
Y no hablemos de plumas, de almas
o de armas de plomo o tinta.
Hablemos de un fuego, que de nuevo
prende las vidas
y consume sus sogas y sus raíces
y las hace
                                                                                             

                                                                                              libres

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